Ya que este relato no tiene nada que ver con el juego lo pongo aqui.

Nunca me gustaron los ricos, siempre mirando por encima del hombro a los menos afortunados, ni los suértudos que se creen importantes por tener un buen puesto. Pero estos siete años he luchado y sangrado con gente así, a los que ahora considero hermanos, pasando muchas cosas juntos es por lo que ahora me veo en esta situación.
La verdad que cuando Gran Brétaña y Francia nos declararon la guerra pensé que sería cuestión de tiempo que fuéramos derrotados, pero la derrota y rendición francesa me dio esperanzas y luche con ganas por la victoria. Hasta que empece a ver cosas, miradas de odio, de asco, miradas de desconfianza aunque mostráras un rostro amable y un acto bondadoso, actos de otros compañeros a los que usar este termino es darles demasiada humanidad que no merecen, actos que incluso he tenido que presenciar, sintiendo me como un miserable, un engendro, mirando sin poder hacer nada, sin poder ayudarlos ya que significaría mi muerte y la vuestra, aunque esteis a muchos kilometros de aquí.
Según avanzaba la guerra mis sentimientos cambiaron, entrar en un pueblo portando una ropa que significa muerte, destrucción y desolación para esas personas me hacían querer huir, marcharme y dejar esta guerra, pero al cerrar los ojos y ver el rostro de nuestro hijo, tu hermoso rostro y pelo moreno me hacían cambiar de opinión.
Pero no por querer ganar, si no por no querer que tu sufras por mis actos, si era capturado mientras desertaba, tu y nuestro hijo sufririaís por ello. He llegado a un punto que no me considero persona por formar parte de esta maquina belicista, de llegar a arrepentirme de ser aleman, por las cosas que los alemanes hemos hecho.
Cuando veía tu foto me dabas esperanzas de vivir y fuerzas, incluso para enfrentarme a esos compañeros y salvar a una familia de la muerte por el simple hecho de ser mas morenos o soviético.
Recuerdo la cara de un soldado soviético, viendo se muerto cuando le capturamos, no suplicaba, se puso de rodillas esperando el tiro de gracia pero ninguno de mis hermanos y yo pudimos hacerlo.
Recuerdo lo que sufrí al ver a uno de esos hermamos arriesgar su vida para salvar a una niña del fuego cruzado, pero salvar esa pequeña vida nos recordo que somos personas, que no todos somos engendros.
Quiero que entiendas porqué estoy aquí hijo, porqué te abandone por salvar a alguien ajeno a nuestra familia, porqué estarás solo. El día que pude elegir entre salvarme yo y perder a un hermano, elegí ayudarlo y renunciar a mi libertad, intentar sacarlo del lugar donde estaba, pero el destino no nos fue faborable y caimos presos.
Ahora escribo esto para que sepais ambos que la peor decisión que tome fué seguir a un loco que nos mintió a todos, seguirle y dejaros abandonados, no hay día que no piense en vosotros, que no ne arrepienta de subirme a ese coche, el cual me llevo al campo de adiestramiento y me convirtió en un arma, por esa decisión me encuentro esperando a mi juez que porta un martillo con el que dictara sentencia, la oz que representa los pueblos que arrásamos y en su cinturon la guadaña que acabara con mi vida si soy culpable.
Te quiero mi bella rosa, te quiero mi pequeño tesoro, lamento que quedeís solos, lamento que mi mala decisión haya roto nuestra familia. Espero que os lleguen mis cartas y nos veremos en la otra vida.

Hans Günter, soldado condenado por las ideas de un loco.

(Basado en una historia que me contó un viejo amigo aleman de su abuelo)